Estos días estoy tratando de poner cosas de humor porque creo que ya está bien de tomarse el mundo a la tremenda, pero no sé si esta entrada será humor propiamente dicho o tendrá un regusto de sociología amarga.

El caso es que estamos en verano y parece que los calores son época propicia para ver a los viejos amigos.

Uno de mis más viejos amigos es cura. Estudiamos juntos, allá en el pleistoceno, y a él le llamó eso que llaman la vocación y que a mí a veces me parece un traumastismo craneal, pero no me meto. Hay otros que se han metido en cosas peores y no estamos para juzgar a nadie.

No voy a decir dónde ejerce de párroco, pero el caso es que tiene diecisiete pueblos a su cargo, no puede parar un momento, es más pobre que una rata y encima se lo toma con deportividad. Con el tiempo os conataré sus salvajes anécdotas rurales y monatañeras, pero no ahora. Si le sueltas aquello de que “vive como un cura” te encuentras que se vuelve el “Don Camilo” de Guareschi, y lo msimo te da de comulgar por lo civil, porque es un poco bruto. 

El otro día me pasé por su pueblo, por uno de sus peublos, y lo invité comer. Entre plato y plato salió el tema del celibato y le dije que sería buena cosa que los curas se pudieran casar. Y él, espantado, acojonado verdaderamente, me dijo:

-¿Te has vuelto loco? El día que nos dejen casarnos a los curas cuuelgo la sotana y me pongo a criar cabras. ¡No jodas!

-¿Y eso?-pregunté yo.

Mi amigo el cura se echó para atrás en la silla, anunciando un sermón largo. Os lo resumo.

El caso es que buena parte de los curas ejercen en el medio rural, y el caso es que la peor característica del medio rural es la falta de personal, o sea, el despoblamiento.

Si un cura de treinta y tantos años, casi cuarenta, ya las pasa putas para espantar a las viudas, las solteronas, y las que se quedaron en el pueblo cuidando de los padres, ¿qué sería si además fuera un partido “practicable” para el matrimonio? Según mi amigo, la presión ya es grande, pero si hubiera una posibilidad de que se pudiese casar, la presión sería insoportable.

Nunca lo había visto así, pero lo cierto es que la sociología es una cos amuy puta y un cura es alguien que tiene una profesión más limpia que el entorno y muchas veces, casi siempre, con más posibilidades de mejora, de traslado a una ciudad, o de algún tipo de ascenso que le resto de opciones disponibles para la escasa población femenina de los pueblos.

Es cierto y hay que reconocerlo.

Mundo rural.

Otro mundo, vaya.