Esta es la mía, amigos: por fin el Gobierno va a hacer una ley que tendré que aplaudir con todas mis fuerzas. Si todo va bien, y no se retrasa el trámite, en esta legislatura se aprobará la Ley de Igualdad de Trato, que no se limita a hacer cumplir la normativa europea para evitar la discriminación por edad, sexo, creencia, origen étnico, discapacidad u orientación sexual, sino que va más allá y castigará la discriminación por aspecto físico.

Por fin los feos vamos a poder ligar con tías buenas, y si nos rechazan, las denunciamos.

Por fin los pubs contratarán a camareras horribles para inducirnos a dejar la bebida, y no como ahora, que nos atraen a la barra para echar un vistazo al panorámico escote de la empleada.

Por fin los tíos como yo podremos ser boys en las despedidas de solteras.

Vale, ya dejo de decir chorradas. De acuerdo. Ahora en serio: ¿quién demonios y cómo piensa demostrar que elegí a una empleada porque me pareció más guapa que las otras candidatas?, ¿cómo piensan demostrar que la razón pro la que no contraté a un tipo fue porque era gordo, o tenía granos, y no porque me pareció más convincente el dominio del inglés de otro, delgado y sin granos? ¿cómo piensan hacer valer semejante brindis al sol?

Cada día me convenzo más de que en España se legisla para la galería lo mismo que se escribe para los que no leen y se hacen películas para los que nunca piensan ir a verlas. ¿Qué clase de pretensión puede tener un Gobierno que legisla lo que no va a ser capaz de hacer cumplir? A mí, francamente, me parece una burla que desprestigia el concepto de ley, porque cuando la tontería sale en el BOE se acaba por pensar que el BOE todo e s una tontería.

Y de ahí salen luego las conductas antisociales, el fraude, la ley de la selva y el sálvese quien pueda. Porque con estas cosas, cargadas de buenas intenciones pero sin fuerza alguna para cumplirse en el mundo real, lo único que se hace es animar al que a diario se entrena para convertir la legalidad en una carrera de vallas.