Se complica el paso...

Este mes, concretamente, se ha contraído un poquito, unas míseras décimas, pero la evolución de los precios en 2011 sigue con un alza superior al tres por ciento. Y llama la atención, porque teóricamente los precios deberían subir solamente cuando la demanda es superior a la oferta, ¿no? En épocas de crisis, cuando la gente no tiene trabajo y no tiene dinero, lo que baja es la demanda y deberían,  por tanto, bajar los precios.

Los economistas llaman a este fenómeno estaflación, que es la convivencia de la inflación y el paro, y toda una bofetada a aquella gloriosa curva de Philips que algunos estudiamos en su día con la nota al pie de que no se cumplía ni a cañonazos.

No me voy a poner aquí a teorizar sobre este desfase, pero sí quiero aportar mi experiencia sobre el asunto. Porque lo cierto es que he preguntado a muchos empresarios y autónomos por qué suben los precios de lo que venden a sabiendas de que la gente tiene cada vez menos dinero.

La respuesta es de dos tipos:

-Unos dicen que no lo han hecho en absoluto, y que los precios suben por la subida de la factura eléctrica, la gasolina, los estacazos diversos a que nos someten los que tienen una cuota fija y demás. Pero que los precios se mantienen en la mayoría de los bienes de consumo diario o incluso han bajado, como sucede con la cesta de la compra.

-Otros reconocen que han subido los precios, porque el que no tiene dinero no es cliente y da igual el precio al que le quieras vender. De lo que se trata es de vender al que sigue teniendo un trabajo y sigue teniendo un sueldo, y a ese, en muchos casos, la crisis no le ha afectado tanto, por lo que peude pagar un poco más y ese poco más hay que subirle.

La verdad es que lo he estado mirando y hay muchos, muchísimos del segundo grupo, lo que me parece más que preocupante. De hecho, estamos creando en España una fractura enorme entre quienes  tienen que pasarse a la economía de subsitencia y quienes están igual que antes pero pueden encontrar ofertas que antes no encontraban.

¿Un ejemplo? Amiga funcionaria, profesora: “yo este año me vuelvo a ir de crucero, porque con lo que han bajado me lo puedo permitir”

¿Otro? Este año los chavales se van para el pueblo, y que los tengan allí los abuelos todo el verano.

La crisis, por tanto, no es de todos. Y es su estructura, más que su persistencia, lo que empieza a parecerme peligroso.