Esclavismo

Esclavismo

No, ni el rescate de la banca con dinero público, ni el fiasco de Castor, ni lo que vamos a ver con las autopistas bate ningún récord de codicia y desvergüenza. Por difícil que pueda ser de creer, el listón lo dejó muy alto el gobierno británico allá por mil ochocientos treinta y tantos, cuando decidieron abolir la esclavitud, no se sabe muy bien si por razones humanitarias (improbable) o por golpear la economía de sus competidores, mucho más dependiente de los esclavos.

Al final, tras la liberación de los esclavos de Martinica y las Antillas, los esclavos fueron convertidos en soldados y los propietarios exigieron una indemnización a las arcas de su Majestad por el daño que habían sufrido, ya que los esclavos eran bienes privados que se les habían arrebatado en un acto irrespetuoso contra la seguridad jurídica. Si no se podía expropiar una finca o un caballo sin pagar, tampoco se podía dar la libertad a un esclavo sin indemnizar. Teniendo en cuenta que hasta la fecha nadie consideraba humanos a los esclavos, la base jurídica era sostenible…

El pleito duró unos años y al final los esclavistas consiguieron una indemnización equivalente a lo que hoy serían 108.000 millones de Euros. Y no sólo la consiguieron, sino que la cobraron a tocateja, creando un nuevo grupo de increíble opulencia que aprovechó este dinero para imponerse en otros negocios, a pesar de que la corona y los ciudadanos británicos en su conjunto se empobrecieron, como es de esperar, con semejante decisión.

En otros lugares, la liberación de los esclavos acarreó consecuencias similares, pero la indemnización nunca fue tan grande como en el caso británico.  A España, por ejemplo, se le pasó por la cabeza liberar también a los esclavos y por esa razón montaron en cólera y exigieron su independencia las naciones iberoamericanas, que se veían arruinadas si quedaban libres los negros. Pero aún así, los tíos, se siguieron llamando “libertadores”.

Cosas veredes…