La salida no es fácil...

Parece la pregunta del millón, pero si se escarba un poco detrás de ella veremos que se nos ha sepultado bajo una montaña demasiado grande de tópicos para poder pensar las cosas con un mínimo de racionalidad. Vamos a intentarlo contrario:

-La gente no tiene dinero porque le trabajo escasea, y los beneficios del trabajo que hay están mal repartidos, de modo que algunas actividades, y ojo que digo actividades, acumulan una parte de la renta muy elevada, mientras otras tiene que pelearse por las migajas.

-Sin consumidores no hay mercado, y sin mercado, la productividad es inútil. No se trata, pues, de producir más con menos, sino de saber a quién venderle eso que se produce. Y que nuestro cliente potencial tenga con qué pagarlo, porque producir vacunas para África es muy ético, pero quiebras en quince días. Seriedad ante todo, como dije al principio.

-Así las cosas, el hecho es que hay muy pocas actividades rentables, y estas se achican de día en día por diversas razones, desde la irrupción de lo gratuito a la competencia desleal de países donde no existen ni normas de calidad ni regulaciones laborales.

-La gente no tiene dinero, por tanto, porque sus habilidades se refieren a actividades que no son capaces de generar valor añadido. Ser albañil es muy honrado y muy bueno, pero el caso es que la construcción no genera ya gran cosa, lo mismo que le pasa a la agricultura o la ganadería.

¿Y qué está sucediendo? Que cada vez más y más actividades entran en ese pozo negro de la irrelevancia económica que aquí hemos visto ya por cuatro veces: primero agricultura, luego ganadería, luego minería y finalmente construcción.

En León seguimos perfectamente ese calvario de centramos en actividades ruinosas. Por eso, me temo, vemos con tanta claridad lo que ahora le pasa al resto.

La solución, por supuesto, no la tenemos…