Recordemos por qué se salvó de la quema...

Yo no lo entiendo: nos cansamos de quejarnos de que nos controlan, de que llevan registros de los pasos que damos, lo que compramos, nuestros intereses y nuestra vida y cada vez damos mayores facilidades a este control externo.

Uno de los fenómenos más peligrosos en este sentido, o así lo entiendo yo, es la extensión de esa “nube” informática donde se supone que todos estaremos conectados en poco tiempo. Se supone, insisto, que allí depositaremos nuestro material, el que sea, y desde allí, conectando todo tipo de dispositivos, nos coordinaremos, colaboraremos, y haremos funcionar un sinfín de milagros tecnológicos.

Lo cierto, en cambio, es que tengo visto que cada vez que se sube algo propio a la red alguien encuentra la manera de hurgar en ello sin tu permiso. Lo cierto es que no podemos, es imposible que estemos seguros de que Gobiernos y empresas no meterán allí sus narices para saber cuando llenamos la nevera, a qué hora hacemos la colada, a qué hora encendemos y apagamos las luces y hasta qué canales de televisión ponemos y cuando le damos al mando a distancia para pasar a otra cadena.

Eso que llaman viviendas inteligentes, por ejemplo, es un ejemplo estupendo: la inteligencia de eso edificio parece sustituir a la de sus moradores, pero en realidad, si se conectan a la nube, la inteligencia que prevalecerá será la de quien sea capaz de agrupar los datos y extraer sus jugosas consecuencias sobre hábitos, horarios y consumo.

Cuantos más son los dispositivos conectados, más es nuestra vulnerabilidad, más controlados estamos, y menor es el margen de libertad que nos queda para escapar de las manipulaciones. Dejar nuestro trabajo, nuestras aficiones, o nuestro material en general en un sitio que ni es nuestro ni podemos controlar es una necedad, una irresponsabilidad y una muestra de candidez incomprensible en un mundo que, con razón, se preocupa cada vez más por la reducción del ámbito privado.

Al final, va a suceder como al principio de Galáctica, la inolvidable serie de aventuras espaciales, que sólo se salva de la quema el que no está conectado. Porque ese es inaccesible. Porque ese es un punto oscuro en el mapa de conocimiento delo que nos dominan.

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