Cartel de la peli

A veces las grandes promociones de marketing se encuentran con estas cosas: Charlie y la fábrica de chocolate es una película ampliamente criticada en Japón, que no ha gustado nada a los padres, a los educadores ni a los medios de comunicación en general, que la han convertido en centro de sus criticas. Ya se´que la ccosa no es precisamente actual, pero acabo de enterarme y, para lo que quiero contar, no ha caducado.

Resulta que en esta película, el niño consigue al final sus objetivos comprando una chocolatina con un billete que ha encontrado pro la calle, algo que los europeos consideramos absolutamente inocente y absolutamente casual. Pues bien: en Japón, el hecho de que un niño encuentre dinero por la calle y se compre algo con él en vez d e entregarlo a la policía y esperar diez días para que se lo entreguen si nadie lo reclama es simple y llanamente una vergüenza. Un niño que se encuentra dinero pro la calle, lo tiene que llevar a comisaría, dar su noimbre, y si nadie demuestra ser el poseewdor del dinero, pasar unos días después  a que la policía se lo entregue.

Que el héroe y protagonista de una película infantil se quede con un dinero que no es suyo, y encima le vaya bien por ello, es considerado en Japón como algo nada edificante y destructivo para las estrictas costumbres del país y su respeto por lo ajeno.

Estas cosas son las que, en el fondo, hacen que unos países funciones y otros no. Estas cosas son las que hacen que valga la pena pagar impuestos, valga la pena exigir que se gasten como es debido y valga la pena tratar de ser honrado, sin ser el último pringado del que se aprovecha todo el mundo, desde el vecino de portal hasta el Ministerio de Hacienda.

Al final, vamos a tener que reconocer que parte de la crisis que padecemos no es económica, sino sociológica. ¿Pero quién le pone ese cascabel al gato?

En general, cuando hablamos de ética y buenas costumbres solemos hablar de las de los demás. Y ahí esta lo malo…