suicidioEsa es la pregunta que surgió ayer en una conversación y las respuestas fueron muy dispares: desde el que no trabajaría en absoluto, contando sus 500 € y los de su mujer, a quien pediría al menos otros 1500 € para levantarse de la cama.

La cuestión, de todos modos, es otra: cuando los expertos a que consulta Podemos hablan de un coste adicional de 145.000 millones de € para dar esta renta básica a todos los ciudadanos, mencionan que estos recursos podrían obtenerse de una subida de impuestos y de una lucha correcta contra el fraude fiscal.

No entramos a discutir las cifras.

Lo que no parecen contar es con la contracción de la actividad, pues sólo suman lo que se sacaría de más en los impuestos y nunca restan lo que se sacaría de menos.

¿Cuánta gente dejaría de trabajar y también de cotizar? ¿Qué efecto tendría eso sobre el IRPF y sobre las arcas de la Seguridad Social?

¿Cuántas empresas no podrían pagar los salarios que exigiría la gente para levantarse a las ocho? ¿Puede cualquier empresa pagar un sueldo de dos mil euros o habría empresas que tendrían que cerrar?

Tras un tiempo, se ajustaría el nivel de precios, vale. ¿Y qué sucedería entonces con la actividad exterior y el turismo? ¿Quién vendría a un país donde todo es tan caro como para poder pagar a todo el mundo semejantes sueldos?

Todas esas variables restan y nadie parece tenerlas en cuanta, abrazados todos a ese “coeteris paribus” que los economistas utilizan en sus modelos y que es la razón principal de que sus modelos nunca funcionen.