Acabo de leer en el blog vecino un comentario sobre los efectos de la ley antitabaco en las grandes discotecas de Ibiza, Canarias y Levante y me ha venido a la memoria un comentario que me hizo este verano un cliente que acababa de regresar de Croacia, de la costa Dálmata.

En Croacia, y concretamente en la costa Dálmata y en todos los alrededores de Dubrovnik (la antigua Ragusa) las playas son tan buenas y mejores que las nuestras, los precios mucho más baratos y se puede disfrutar tanto de turismo de sol y playa como compatibilizarlo con visitas culturales y a la naturaleza en las magníficas y pintorescas ciudades del interior, bien comunicadas y a pocos kilómetros de la costa.

O sea, y resumiendo, Croacia es un país cojonudo para el turismo, pero el caso es que no puede competir con nosotros, y este cliente me explicó muy bien por qué. Es simple: en Croacia, si das voces por la calle, te llevan al calabozo, te meten una multa del copón y no te sueltan hasta el día siguiente. Si vas borracho por la calle, algo parecido. Y si te pillan meando en la vía pública, te pueden meter hasta dos mil euros de multa y tres días de calabozo. Por supuesto, lo del vandalismo, ni se te ocurra, porque te la has cargado: te meten un paquete de escándalo y encima te pueden incluso echar del país. A unos chavales los pusieron en el avión por una pintada en una fachada.

Y no sólo en Croacia. ¿Os acordáis de aquellos chavales que se subieron a un mástil en Letonia y robaron una bandera para traérsela a España de recuerdo? Se comieron cinco mil euros y un mes de prisión, que no se la quitó ni el embajador ni el cristo de los faroles.

A lo que voy con todo esto es a que nuestro mejor valor competitivo para atraer el turismo no son nuestros precios, ni la calidad de nuestras instalaciones, ni la belleza de nuestras playas. Nuestra baza principal es que toleramos a los cerdos, consentimos a los borrachos y les dejamos portarse como gamberros. El día que no permitamos eso nos quedaremos en cuadro, porque para ser tranquilo y educado es mucho más barata Croacia.

¿No es triste? A mí me parece para llorar.