Es el dinero, idiotas...

Parece que nuestros legisladores no han aprendido nada: desde tiempos de Al Capone sabemos que lo que verdaderamente sirve para combatir una actividad ilegal es seguir el rastro al dinero, y no a los que vulneran la ley.

En el caso de las páginas web de descargas ilegales, la Ley Sinde comete el terrible error de cerrar páginas web, cuando esto es un atentado flagrante contra la libertad de expresión, y una tontería desde el punto de vista operativo: lo mismo que existe el concepto de supranacionalidad para el dinero, creándose así lso paraísos fiscales, existe también para la Sociedad de la Información, creándose territorios donde las leyes antidescargas no pueden operar.

¿Y qué solución pretenden adoptar¿ Por supuesto, la más simple y la más necia: cerrar las webs cuando puedan, y cuando no, bloquear el acceso desde España, dejando así el gran agujero de lso mercados foráneos, de lso proxys, de las redes subterráneas y todo loq uese pueda inventar cualquier día para saltase este tipo de normas.

La idea, si de verdad quieren combatir a las webs de descargas, es seguir el rastro al dinero. Aquellas que ofrezcan las descargas a título gratuito no podrán ser perseguidas o será muy difícil, pero de estas hay muy pocas en realidad, o ninguna. Los medios de lucrarse por ofrecer descargas de contenidos con copyright son muchos, y van desde la publicidad directa, los banners, los patrocinios, a las cantidades que pagan los servidores intermedios como Megaupload por cada descarga que se realiza.

Las webs pueden marcharse fácilmente a Libia, a Nicaragua o a Belize, pero mucho me temo que sus promotores y responsables no  cambiarían su propia residencia a estos países con la misma alegría. Por lo tanto, las webs no pueden ser controladas, pero sí los ingresos de las personas físicas, y eso es lo que hay que mirar, porque además ahí es donde está el verdadero delirto: obtener ingresos de unos contenidos que no son propios, sino de terceros. Para mí, si no hay ingresos, no hay delito.

Si las autoridades impidiesen que se ingresaran estas cantidades, la mayoría de las web desaparecerían solas. Si se controlasen los cobros de los responsables de estas webs y se les pidiesen cuentas por lucro ilícito, si se fiscalizasen debidamente sus ingresos para impedir que recibiesen la pasta, entonces sólo los que ofrecen descargas de manera realmente gratuita, sin lucrarse del trabajo ajeno podrían seguir funcionando.

Y veríamos entonces cuántos son, de verdad, los altruistas que lo hacen “por amor al arte”.

Si no se hace es porque lo que se busca es coartar la libertad y no tanto proteger la propiedad intelectual. Si realmente se quisiera proteger a los autores el método sería ir a por la pasta, que Hacienda tiene instrumentos de sobra para ello.