weird_statues_1Vivo sin vivir en mí, parecen decir los sindicatos con este simulacro de enfrentamiento con el Gobierno.

Por un lado, la situación es lo bastante grave para iniciar las protestas, o para haberlas iniciado hace un año, y por otra resulta que al menos uno de los sindicatos mayoritarios no quiere desgastar al Gobierno, a sabiendas de que todos los palos que le den serán piedras a su propio tejado y leña para el fuego del PP. No se epuede callar, pero no se puede gritar. Hay que hacer algo, pero que sea con otros, no con mis afiliados. Hay que hacer algo, pero que lo hagan otros, porque el coste político que eso supondría no lo podemos pagar.

Así las cosas, los sindicatos han optado por la vergonzosa opción de convocar sus manifestaciones contra el pensionazo en día laborable, en  invierno, y por la tarde, de modo que no se les pueda negar que protestaron pero no se les pueda acusar tampoco de favorecer a la derecha. Estamos en el simple pasteleo del se cumple y no se molesta. En el cambalache de se figura, pero con la clara seguridad de que la participación será poco significativa. Mañana tendremos los datos, o el baile de datos, pero salvo los liberados de los sindicatos, unos cuatos acérrimos más y los jubilados, que merecdidamente tienen todo el tiempo del mundo (pero pocas ganas y saludo para salir a la calle en invierno), la participación será sin duda esperpéntica, tal y como se deseaba.

Sin autobuses, sin más despliegue propagandístico que el justo, y con las medias tintas del viejo cabrón consintiendo el adulterio de la esposa, el mismo que decía que los cuernos son como los dientes: duelen cuando salen pero ayudan a comer.

Eso tendremos.