02Cada vez son más los sociólogos  y otros estudiosos de los movimientos sociales que opinan que en el caso de que el paro se extienda y crezca el número de personas sin un salario o una prestación aumentará el riesgo de revuletas sociales.

En principio todos  hemos leído algo sobre esto, y no deja de ser normal: cuando la gente no tiene nada que poner en la mesa, pierde toda esperanza, y con eso, cualquier confianza en la ley y en el sistema económico. En estos momentos, estamos cerca de los cuatro millones de parados oficiales, aunque esta cifra es muy discutible: habría que restarle los prejubilados, por ejemplo, pero habría que añadirle los que están asistiendo a un curso de formación y reciben una ayuda que no logra paliar su situación, que ya hay que calificar, sin miedo, de verdadera pobreza.

En estas condiciones, si el paro real sigue creciendo (por un descenso también de la economía sumergida), o si no se consigue paliar de algún modo la alarmante situación de los parados de larga duración y otras familias sin ingresos, el aumento de la inseguridad y las revueltas serán fenómenos inevitables. La pregunta que hay que hacerse, para estar al tanto, es dónde empezarán.

En ese sentido, nos atrevemos a lanzar un pronóstico razonado, basándonos en las condiciones que tradicionalmente se reúnen para estos fenómenos:

-Debe ser un a zona urbana y muy poblada.

Las densidades elevadas de población son un factor aglutinante para alcanzar la masa crítica de una verdadera revuelta. Esta premisa la cumplen muchas ciudades españolas. Esta masa crítica suele estar, por lo visto en Francia y otros lugares, en torno al medio millón de habitantes.

-Debe ser una zona de alto desarrollo, especialmente industrial.

Cuando las crisis son de desempleo, la concentración de desempleo industrial genera grandes bolsas de descontento, y muy organizadas. La atomización de los trabajadores en el sector servicios, por ejemplo, desactiva en cierto modo la probabilidad de explosiones sociales. Esto reduce un poco los lugares posibles.

La presencia de grandes masas de inmigrantes acelera el proceso.

La presencia de población inmigrante acelera el proceso, ya que suelen ser grupos de gente con mayor grado de exclusión social, peores condiciones de vida y en general menos apego a lo que se encuentran al llegar. Además, muchos de ellos proceden de sociedades donde más común que aquí el recurso a la violencia y están más inclinados piscológica y sociológicamente a ella, aunque a diario sean gente pacífica. 

-Debe ser una zona con clima suave.

Este punto parecerá extraño a algunos, pero es necesario: el frío de las ciudades más interiores desactiva a menudo estos movimientos. Cuando en una ciudad se alcanzan con frecuencia tem,peraturas bajo cero, los pobres, los sin techo y las capas más desfavorecidas de la sociedad, emigran a mejores climas donde la simple subsistencia sea más fácil. Estos grupos son a menudo los que ejercen de detonante de las revueltas sociales y se concentran, como es obvio, en ciudades donde es posible vivir sin congelarse una noche cualquiera. León y Castellón son ciudades de tamaño parecido, pero hay casi once veces más mendigos en Castellón que en León, por ejemplo.

Este detalle, reduce el riesgo en Madrid en favor de otras ciudades con mejor clima.

Con estas premisas, creo que habrá que estar atento a lo que duceda en ciudades como Barcelona, Valencia y Sevilla, verdaderas candidatas a vcer las primeras revueltas si se sigue deteriorando la situación económica y social.

Esperemos no tener que comprobarlo pronto.