Cartel de la Semana Negra de este año.

Nos envía la oficina de comunicación de la Semana Negra de Gijón un magnífico informe sobre la rentabilidad de este evento para la ciudad, y nos lo envía seguramente porque nunca como ahora ha sido necesario justificar la existencia de este evento, dicen que cultural, en una ciudad que pone mucho esfuerzo y mucho dinero en ello y recibe también mucha promoción.

Como por distintas razones hemos escuchado a las dos partes, desglosamos ahora las ventajas e inconvenientes de este evento.

-1- La Semana Negra es un sarao en el que, con dos casetas de actos culturales, se montan unas cuatrocientas o quinientas sidrerías y tómbolas de perritos pilotos, todo ello en en un recinto, con organización privada y explotación privada. A ver a los escritores a veces va alguien y a veces no, pero el evento es REALMENTE un punto de encuentro de autores y periodistas y un lugar de intercambio de ideas de estos escritores, sin que le importe un carajo al público en general las más de las veces.

-2- El número de visitantes es realmente elevadísimo, con lo que es imposible dejar de reconocer que el evento atrae gente hacia Gijón. Pero la gestión del evento, insistimos, es PRIVADA, con lo que los alquileres de estas casetas y demás va a manos de los organizadores, que dicen gastar ese dinero en montar el evento. No tenemos dudas sobre ello, o no las podemos sustentar, así que quede así…

-3- El gasto real para el Ayuntamiento de Gijón no es muy elevado para el tirón de gente que supone, ya que en costes directos pone solamente unos 300.000 euros, lo que mucho menos que lo que costaría la misma repercusión por otros medios.

-4- Las externalidades que sufre el ayuntamiento son muy fuertes, pues no pone sólo el dinero, sino también el lugar donde la superferia se monta, y todos los demás gastos de seguridad, policía, intendencia y demás. Y todo, insistimos, para que una organización PRIVADA cobre los alquileres de los puestos de la feria.

-5- Estamos, por tanto, ante la disyuntiva de las fiestas: que el dinero lo ponen todos los ciudadanos y el beneficio lo recaudan sólo los hosteleros, que están encantados con la Semana Negra, pero no así el resto del personal, que no ve un duro y ve cómo le llena de gente la localidad con las consiguientes molestias.

CONCLUSIÓN:

Por mi parte, y después de escuchar a todo el mundo, creo que Gijón saldría perdiendo si desapareciese este evento. La ciudad gana promoción y visitantes, aunque ponga dinero y espacio para una actividad privada. El problema real, a mi ver, es la insistencia de los organizadores en utilizar la Semana Negra como plataforma política y politizada de adoctrinamiento ideológico y de criba según carnes y afiliaciones. 

La Semana Negra es un evento que económicamente es  neoliberal pero estéticamente socialista, de modo que siempre hace algún guiño a la izquierda o la extrema izquierda en sus programas carteles y decoración, mientras con la otra mano cosecha subvenciones de bancos e instituciones. Esta conducta, que le resultaba graciosa a la anterior corporación soacialista no le hace tanta gracia a la corporación actual, del partido de Álvarez Cascos, que sin decirlo, da a elegir a los organizadores entre dejar de hacer el paripé Che Guevara o ir a buscar la pasta a otra parte.

Y ya digo: creo que sería una pena y un error que la Semana Negra dejase Gijón, pero por otra parte también comprendo que resulte bochornoso ver a tanto comunista de mesa camilla cobrando cada año trescientos mil euros por organizar una feria privada de sidra y chorizo asado.