Brillantes ideas...

A ver, no seamos lilas: si el Gobierno quisiera DE VERAS cobrar impuestos a los ricos, tendría mil maneras mejores de hacerlo que volver a poner un impuesto ineficiente, difícil de cobrar y que genera toda clase de agujeros contables, haciendo que la gente se lleve sus ahorros a otro lado o se limite a crear un par de malabarismos contables para no pagar.

Si el Gobierno quisiera obligar a los ricos a pagar más, subiría los impuestos de los dividendos, subiría un poco el tramo superior del IRPF o subiría el Impuesto de Sociedades para las grandes empresas. Tratar de cobrarle un porcentaje a la gente sobre sus ahorros lo único que consigue es que desaparezca dinero del mercado de inversión, se muevan empadronamientos dentro de la Unión Europea y no traiga un duro de fuera el que lo tiene fuera.

Pero la idea es otra, no seamos pardillos. La idea es achuchar a las Comunidades Autónomas, ahora que este impuesto no va a producir ni mucho menos lo que producía. Y trato de explicarlo para quienes no esté al corriente de cómo va este asunto.

El Impuesto del Patrimonio es un impuesto transferido, del que el Estado no ve un duro porque su importe pertenece a las autonomías. Cuando el impuesto se suprimió, el Estado firmó un acuerdo con las Comunidades Autónomas reconociendo esa deuda. Es decir: el Estado se comprometió a transferir a las autonomías el dinero que dejaban de recaudar al quitarse este impuesto.

Al recuperarse ahora el Impuesto, el acuerdo se desactiva, y el Estado DEJA DE DEBER ese dinero a las autonomías, que deberán conseguirlo por sí mismas recaudando el Impuesto del Patrimonio. ¿Y dónde está el chiste? En que ahora no se va a recaudar ni mucho menos lo que se recaudaba en 2008, por la bajada de la bolsa  (las acciones valen la mitad) , la bajada de los pisos y la descapitalización general del país.

Por tanto, lo que el Gobierno pretende no es hacer pagar a los ricos, sino dejar de pagar a las autonomías, que no van a poder recuperar ese dinero mediante el impuesto y que se van a ver con el agua al cuello al perder lo que el Estado les transfería por este concepto. O sea, y en resumen, que la recuperación de este impuesto va a suponer un recorte de los servicios que las autonomías prestan a los ciudadanos.

Pero a la gente normal, que no está metida en estos tecnicismos, nadie le explica estas cosas.

A ver cuando tenemos políticos en vez de ilusionistas…