Parece mentira que haya que decir estas cosas, pero crear empleo no sirve de nada, porque lo puede hacer cualquiera y es cosa de tontos: se puede crear empleo sacando brillo con una bayeta a todos los bordillos del país. Se puede crear empleo llenando pantanos a caldero. Se puede crear empleo cavando una zanja desde Santurce a Bilbao, por toda la orilla.
Pero eso no crea riqueza, y alguien lo paga. Y el que dice que esas cosas las paga el Estado es porque no tiene ni idea de quién es el Estado en realidad y de dónde saca su dinero.
Lo que tiene que intentar cualquier Gobierno y cualquier política que intente ser seria es crear riqueza, y para eso son necesarias varias cosas que por aquí no vemos ni por equivocación:
-Empleo racional de los recursos, de modo que lo público se invierta donde produce economía y no donde produce votos.
-Sistema educativo orientado a la producción, pero a la produción de bienes y servicios, no a la producción de más plazas de funcionario.
-Burocracia pensada para el control y la garantía d ela economía, no para su entorpecimiento, no para convertir en inviables actividades que serían posibles por el simple procedimiento de dejarlas respirar.
-Entender de una santa y buena vez que el que quiere trabajar tiene dos opciones: o ponerse por su cuenta o trabajar para otro. Al primero, hay que darle facilidades. Al segundo hay que hacerle comprender que ese otro no está ahí por obligación, sino porque quiere, y si se harta, se larga.
Mientras no nos metamos estos simples puntos en la cocorota, andaremos por ahí dando tumbos, hablando de lo injusto que es el mundo, cuando el mundo no es ni justo ni injusto, como no lo es el hielo del Ártico. Es así. Y te adaptas, o te extingues.
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a) Las sociedades humanas no deben estar orientadas sólo a la producción de riqueza económica. Si no mira lo bien que viven los chinos trabajando en las fábricas, y los japoneses renunciando a su vida igualmente (y estos últimos sí que son productivos).
b) El empleador necesita trabajadores, es la dialéctica del esclavo y el señor. Sería insostenible que toda empresa fuese individual, y la propia organización en sociedad no lo es. Los intereses de ambos están en conflicto, y la ley regula un equilibrio en esa relación asimétrica. La lógica de “a quien no le guste que se vaya” es imposible porque el empleado no tiene acceso ilimitado a las diferentes opciones laborales, y porque en la práctica significaría que cada empresa es una autocracia sustitutiva del estado, cosa que éste no puede tolerar al tratarse de miembros suyos y que deben ser protegidos.
c) Las actividades correctas no deben entorpecerse, estoy de acuerdo. Pero no todas las actividades deben permitirse en nombre de ser productivas. El cultivo de marihuana sería muy productivo, y el de coca, y el tráfico humano, pero no se permiten. Tampoco el uso abusivo de los recursos se puede permitir sino que debe racionalizarse. Precisamente un crecimiento descontrolado (por actividades muy fáciles y muy lucrativas) nos ha llevado a la crisis.
Coincido contigo en que el empleo porque sí no lleva necesariamente a un beneficio para la sociedad, pero creo que te centras demasiado en lo puramente económico. Y es excesivamente liberal, creo que no te has parado a pensar a qué lleva la absoluta libertad económica.