Lo mismo, pero en la conciencia...

Lo mismo, pero en la conciencia…

Pues no, no son positivas todas las libertades que conocemos. Las más importantes son a menudo libertades negativas, y hay que conocer ese concepto aunque sólo sea para que no nos joroben con algún truco de neolengua, una palabra inventada o cualquier otro laberinto por el estilo.

Una libertad negativa es un hecho que afecta a mi vida pero que consiste en cosas que los demás no tienen derecho a hacer. Por ejemplo, son libertades negativas la inviolabilidad del domicilio (los demás no tienen derecho a entrar en mi casa), la libertad sexual (me ahorro el ejemplo, pero se entiende de sobra) o la libertad de opinión o religiosa (nadie puede entrar en mi conciencia o en mi opinión política)

Ültimamente, con distintos pretextos, se está vulnerando especialmente la última. Las leyes que condenan diversas opiniones, por censurables que puedan parecer estas opiniones, están, antes que nada, vulnerando la libertad negativa del individuo. Me explico: si se condena a alguien por xenofobia, por ejemplo, el mal no está en que se persiga la xenofobia, sino en que para perseguirla, y de modo previo, se entra en la conciencia del individuo, se la interroga y dependiendo de lo que se encuentra en ella se condena o no.

Los delitos de opinión, por tanto, son antes que nada  un atentado con la inviolabilidad de la conciencia, que puede ser tan importante o más que la inviolabilidad del domicilio. Por eso, los defensores del recto pensamiento, la moral y el limpio compadreo, muchas veces son gente que se dedica al butrón, la patada en la puerta y la rapiña. Pero de conciencias…

Puede que sea un concepto un poco escurridizo, peor me parece que es importante que conozcamos estas cosas.