En España nos quejamos, y con razón, de que el acceso a internet es el más caro de lso países desarrollados, llegando a pagarse aquí hasta el doble y hasta el triple de lo que se paga por un ADSL de igual o mejor calidad en países como Alemania, Suecia, Francia o Japón. Una de las razones para que semejantes precios se sostengan es lo que la gente obtiene a cambio de esa conexión: contenidos gratuitos e ilimitados.

Con la llegada de la Ley Sinde y su guadaña estaremos en un nuevo escenario: para que la gente mantenga su conexión sin poder descargarse música o películas, la conexión tendrá que bajar mucho de precio o el número de bajas será masivo. La razón es obvia: no  se puede cobrar lo mismo por algo de lo que la gente percibe que obtiene mucho menos que antes.

El proceso será paulatimno y dependerá del grado de aplicación de la Ley Sinde, de la dureza con que en la práctica se persigan las webs de descargas y de la eficacia de esta persecución, pero si el Gobierno logra hacer difícil o muy difícil la descarga de contenidos de entretenimiento, los proveedores de internet no tendrán más remedio que competir a al baja para que siga siendo interesante tener una conexión rápida.

Hasta estos momentos lo que se estaba produciendo, seamos claros, era una subvención directa de la industria del entretenimiento a las proveedoras de internet. O por decirlo de otro modo: Warner, EMI, HBO y compañía estaban dando dinero gratis a Telefónica, ONO y Jazztel, pues ponían de su bolsillo lo que estas últimas utilizaban para lucrarse.

Por tanto, y sin entrar en consideraciones éticas o de libertades, las consecuebncias de la Ley Sinde serán de dos tipos:

-Abaratamiento generalizado del acceso a internet en España, lo que hará entrar en la red a un nuevo tipo de usuarios que ahora no estaban y nos beneficiará a todos los que estamos.

-Retroceso en la sociedad de la información, pues a pesar del más que probable abaratamiento, mucha gente dará de baja la conexión de todos modos, ya que el único interés que tenía para un importante número de usuarios era la posibilidad de hacer descargas de películas, mñúsica y series.

¿Y de dónde saco esta idea? Pues muy fácil: de ver loq ue la gente sabe hacer en internet. Muchas de las personas que vo de alnte del ordenador casi no saben usar el navegador, y lo único que hacen con cierta soltura es entrar en una serie de webs y poner en marcha el mulo o el Ares. Si esa gente no puede descargarse nada, interner será para ellos tan misteriosa y tan inútil como un libro en hebreo.

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