El título se lo pido a prestado a Goebbels, del que podemos decir que era un cabrón, pero no no que era un idiota.

Un conocido mío escribió una novela sobre los orígenes del nazismo y el periodo entreguerras y me contó luego que  la mayor operación de espionaje de todos los tiempos consistió precisamente en eso: en la desinformación a través de la filtración de documentos.

No me voy a poner a contar ahora todo aquel caso, complejo como para una enciclopedia, pero la conversación me ha hecho reflexionar mucho sobre lo que está pasando con Wikileaks. Por una parte, me sorprende enormemente que una estructura tan pequeña como la de esa página web pueda causar impunemente un daño tan grande como el que se supone que está causando, lo cause a gobiernos tan podersos como lo son sus víctimas y mantenga sus amenazas, ahora contra otros gobiernos y grandes bancos. Por menos se invaden países enteros.

A partir de una masa crítica de información sensible divulgada, a los gobiernos les sale más  barato el coste moral de volarlos a todos por los aires que seguir soportando sus actuaciones, y eso, sin embargo, no ha sucedido (y lo celebro). Por tanto, tengo que pensar que nos hallamos ante uno de estos casos:

-1- Que Assange tiene una suerte endemoniada y está huyendo hacia adelante, con total valentía y deseo de limpieza en la vida pública de Occidente. Genia,

-2- Que se está sobrevalorando la documentación filtrada, porque al fin y al cabo no son más que chismes y cotilleos que todo el mundo conocía, o al menos todo el mundo que podía estar interesado en conocerlos. El hecho de que se hagan públicos es sólo un inconveniente, pero no desvela nada que no supieran ya los auténticos “adversarios”

-3- Que estas filtraciones gigantescas estén toleradas e incluso provocadas por aquellos que parecen sufrirlas, como en el caso de los años treinta y el descomunal golpe de mano de Heydrich en el incidente Skoblin. En este último caso, los gobiernos estarían creando una entidad de prtestigio entre la opinión pública para luego, a través suyo, hacer llegar a la gente la información que no se creería de ningún otro modo.

La verdad puede ser una mezcla de las tres, pero en un mundo donde los gobiernos no tienen ya credibilidad alguna, me inclino a pensar que pueden pretender hacernos llegar sus mensajes a través de la desinformación, que nos manipularía mejor que la simple información que ya no nos creemos.

Ahora que Assange y su Wikileaks han ganado una enorme credibilidad, ¿qué impide empezar a filtrarles documentos falsos?, ¿qué impide utilizar su red y su prestigio como descomunal herramienta contra los ciudadanos en una operación de desinformación?, ¿cómo podría defenderse Wikileaks de esa maniobra?

Si así fuera, el sacrificio que actualmente hacen para otorgarle a Wikileaks esa credibilidad que necesitarán y utilizarán luego en su provecho, me parece muy pequeño. Calderilla.

Generalmente no me gustan las ideas conspiratorias, pero tengo que reconocer que la esencia misma de Wikileaks se basa en ellas: obtener información sin declarar de dónde procede puede conducir a que la procedencia de la información sea precisamente el más interesado en que se difunda.

Por mi parte estaré alerta y eso mismo os recomiendo. Para que no nos metan el gran gol.