martinySoy desdichada. Soy desdichada de un modo desagradable, horrible, indigno. De una manera que parece… inmunda. Y deshonesta. Paso días con miedo de mirarme a mí misma. Y eso es lo malo…, ser una hipócrita. Siempre quise ser honrada conmigo misma, pero no lo soy, no lo soy, no lo soy.

No sé. No puedo comprenderlo. Por ejemplo, yo fui quien dispuso las clases sobre los cuidados prenatales. Fue idea mía, yo reuní el dinero, yo busqué la maestra. Las clases siguen muy bien. Me ilusioné creyendo que eso me haría feliz. Pero no es así. No me produce ningún consuelo. Me siento y me digo a mí misma: “Fuiste tú quien dispuso que una buena familia adoptara al niño de María González; ahora sé feliz.” Pero no lo soy. No siento nada. Cuando soy sincera conmigo, siento que la única emoción que he experimentado durante años es la de sentirme cansada. No físicamente cansada. Cansada, simplemente. Es como si…, como si no hubiera nada en mí que aspirase a algo más.

Pero esto no es todo. Hay algo mucho peor que me está haciendo un mal terrible. He empezado a odiar a la gente, tío. He empezado a ser cruel, vil y despreciable como nunca lo había sido antes. Espero que la gente me esté agradecida. Yo… pido gratitud. Me siento halagada cuando la gente humilde se inclina, se humilla y me adula. Encuentro simpatía tan sólo en los que son serviles. Una vez…, una vez le dije a una mujer que ella no apreciaba lo que las personas como nosotros hacíamos por una basura como ella. Grité durante horas; después, ¡estaba tan avergonzada! Empiezo a resentirme cuando la gente discute conmigo. Me parece que no tienen ningún derecho a pensar por su cuenta, que yo sé las cosas mejor, que yo soy la autoridad final para ellos. Había una joven que nos preocupaba porque iba con un muchacho muy hermoso que tenía mala reputación. Durante semanas la torturé, diciéndole que la iba a engañar y que después la abandonaría. Bueno, se casaron y constituyen la pareja más feliz de todo el distrito. ¿Crees que estoy contenta? No, estoy furiosa y apenas soy amable con la chica cuando la encuentro. Había una muchacha que buscaba un empleo desesperadamente, la situación en su casa era terrible y le prometí conseguirle uno. Antes que yo se lo pudiese obtener, se consiguió ella misma un buen trabajo. Eso me disgustó. Quedé disgustada porque alguien salía de una mala situación sin mi ayuda. . Ayer estaba hablando con un muchacho que quería ir a un colegio y yo le desanimaba diciéndole que consiguiese en cambio un buen trabajo. Estaba bastante enojada, además. Y, de súbito, me di cuenta de que era porque yo había deseado tanto ir al colegio, ¿te acuerdas?, tú no quisiste que fuera, y así se lo quería impedir a ese muchacho… ¿Lo ves, tío Ellsworth? Me estoy poniendo egoísta. Me estoy poniendo más egoísta que un ratero que le saca las monedas del bolsillo a las personas que tienen que dejarse explotar en las fábricas para ganarlas.

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