Bandera de Grecia

Grecia vuelve a tenernos en vilo, por unos recortes que el pueblo no puede asumir y sus políticos no pueden evitar. Llega la hora de la verdad: aquella en la que lo real se hace además inevitable, y juzga a uno y otros como si se tratara de un día del Juicio Final en plan laico.

Los griegos no pueden aceptar que lso avasallen de este modo. No pueden aceptar que los condenen a la miseria durante años, que destruyan su país y aniquilen a varias generaciones. Ese será, sin duda, el resultado de que el plan de recortes se apruebe. Entiendo, por tanto, que es muy lógico que la gente proteste en las calles y muy lógico también que el país esté al borde del caos.

Pero lo cierto es que sus socios europeos tampoco pueden dar a Grecia 130.000 millones de euros pro que sí, a la espera de que los griegos decidan devolverlos o no. A mí, personalmente, me parecería mal que mi Gobierno pusiera dinero de mis impuestos para pagar las facturas griegas del mes que viene, y ni se me ocurriría comprar deuda pública griega en estos momentos.

La solución, por tanto, es quebrar. Dejas de pagar las deudas y que a partir de ese momento suceda lo que tenga que suceder. Si Grecia se niega a pagar sus deudas pueden suceder dos cosas: que consiga salir del atolladero o que se vaya directa a la desolación. En cualquier caso, será la manera de que no nos metan a los demás en sus probelmas ni nos traten de imponer su forma de calcular presupuestos. Que se olviden de la deuda y que se hagan cargo de las consecuencias, buenas o malas que esta decisión pueda acarrear. Un país que supone elk 3% del PIB europeo no merece tanta atención como se le está prestando.

Y creo francamente que esta opción no sólo despejaría incertidumbres, sino que sería un magnífico escarmiento para el resto. Tanto para los que prestaron a quienes no debían prestar y ahora ven perdido su dinero como para los que pidieron prestado lo que no podían devolver. Porque las consecuencias de la quiebra de un país europeo aún no las hemos visto en los tiempos modernos.

Y van a ser de traca.

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