No me gusta Google Instant, y son varias las razones que tengo para ello, aunque por ahora me voy a centrar en dos: va a suponer una concentración de poder en manos de unos pocos, lo que va en contra de la pluralidad en la red, y me parece una forma de espionaje fino, conductual, que resulta potencialmente peligrosa dada la capacidad de Google para almacenar y procesar datos.

En cuanto a lo primero, parece claro que si el usuario tiene cada vez más a mano los  resultados que salen en primer lugar y le resulta cada vez más trabajoso buscar un poco más abajo, se potenciará salvajemente el SEO, con lo que los nuevos medios, o aquellos que no cuenten con el capital suficiente, tendrán cada vez más difícil darse a conocer. Google Instant es, por tanto, un refuerzo para los que ya son poderosos y una barrera de entrada para los que quieren empezar. Estas son las viejas artimañas que se utilizaron en otros tiempos en industrias como la literaria o la musical y me da pena ver cómo el proceso se repite para que cualquiera que quiera entrar en el mercado tenga que pasar el filtro externo de alguien que cobra, y muy bien, para que una web aparezca entre los anunciantes (arriba del todo).

Pero de todos modos, lo que más me preocupa es que Google Instant es un paso más en el espionaje fino del beahviorismo, o conductismo, que tanto le interesa a las agencias de marketing, asesores de imagen y demás ralea empèñada en reducir nuestro ámbito privado. Como sabéis, se gastan millonadas en saber qué colores mira más la gente, la ruta de sus ojos en la pantalla, y qué palabras teclea según cual sea su prooceso y su mecánica mental. Con Google Instant, le damos a Google esa información en bandeja, pues puede ir almacenando, y lo hará, qué palabras probamos, por qué orden y qué resultado elegimos una vez tecleadas esas palabras. Antes eso también era posible, pero como había que borrar y empezar denuevop, el número de palabras y términos probados era muchísimo menor y cuando no aparecía en los primeros lugares lo que buscábamos íbamos un poco más adelante.

La clave está en que antes obligábamos al buscador a darnos información y ahora es el buscador es que nos obliga a nosotros a darla. O eso intenta.

Por mi parte, creo que voy a desactivarlo.