Los disturbios continúan

Con la reciente sustitución, de manera sorpresiva y fulminante, de toda la cúpula militar griega, han regresado los rumores de que en Grecia comienza a escucharse ruido de sables y que podría haber sectores de las fuerzas armadas dispuestos a llevar adelante un golpe de Estado.

De momento, todo lo que se habla, y se habla, de un posible golpe de Estado en Grecia ses carnaza de periódicos sensacionalistas que dicen citar informes de la CIA. Esos informes existirán seguramente, porque el principal trabajo de las agencias de inteligencia es analizar los escenarios posibles y planificar salidas de urgencia en caso de que las previsiones lleguen a verificarse.

Por mi parte, y después de haber leído un buen montón de papelotes sobre el tema, creo que el golpe es posible, y que su probabilidad aumenta por momentos, aunque no puedo prever si llegará a consumarse o no. Dependerá, sin duda, de en qué desemboquen las negociaciones de estos días.

Pero si digo que el golpe militar es cada vez más probable, creo que debo explicarlo, así que allá voy, porque los síntomas y señales son más de los que nos gustaría a todos observar:

-Continúan las convocatorias de huelgas y protestas. No se trata en su mayor parte de huelgas reivindicativas propiamente dichas, sino más bien de huelgas revolucionarias. Por tanto, por una de las partes se están estableciendo las bases del futuro enfrentamiento.

-El aumento de la criminalidad en ciudades como Atenas es de tal volumen en las últimas semanas que, en caso de seguir aumentando, podría servir de justificación a una intervención militar, con la consiguiente escalada.

-Parece difícil creer que las grandes potencias occidentales tolerasen la chavización de un país europeo. Al nivel que se están desarrollando las protestas en Grecia, sólo hay dos salidas: o la revolución, o la represión. El término medio, con una paulatina vuelta a la normalidad va a ser casi imposible debido a la situación económica.

-El anuncio por parte del Gobierno de Papandreu de la convocatoria de un referéndum sobre el rescate europeo es visto como algo similar a si el capitán del Titánic, después de haber estrellado el barco contra un iceberg, hubiese convocado un referéndum entre los pasajeros para preguntarles  lo que preferían hacer. En situaciones de grave emergencia, amplios sectores de la sociedad no comprenden que se recurra a una solución tan lenta y costosa.

-La credibilidad del Gobierno, de todo el aparato estatal, es nula. Tras haber falsificado alegremente las cuentas y permitido una corrupción rampante,  muy pocos en el exterior se creerán la aplicación efectiva del cualquier plan de austeridad que apruebe el parlamento. Sólo un Estado refundado puede conseguir nuevos créditos, y eso lo saben amplios sectores de la sociedad helena, lo que daría base social al golpe.

-Por último, el tono en el que informan sobre los sucesos de Atenas algunos medios de comunicación griegos da a entender que se podría estar preparando el camino para un acto de fuerza, ya sea un Golpe de Estado, o alguna medida excepcional, si el Gobierno logra mantener el control.

En mi opinión, todo dependerá de quién sea el primero en mover ficha y de hasta qué punto las protestas se mantengan en cauces pacíficos. Si el Gobierno griego pretende declarar la bancarrota, no puede esperar mucho más. Y si lo hace, debe estar preparado para resistir los embates que vendrán de todos lados.

De momento, el riesgo de Golpe de Estado sigue siendo bajo, pero no remoto, como en el resto de países de la Unión Europea.