Me gustaría que un día se echara la cuenta, a tarifa, de lo que le estamos regalando entre todos a ETA en espacio publicitario. Me gustaría que todos los publicitas, los blogueros, los editores y todos lso que tenemos algo que ver con los medios, echásemos manos de los precios publicitarios por página o por minuto, y se calculara  el importe total de lo que esa banda a conseguido obtener, en valor económico, a base de pegar tiros y poner bombas.

Porque uno escribe un libro, o abre una residencia de ancianos, o pone en marcha un proyecto, y se las ve y se las desea para conseguir atraer la atención de los medios. O llamas al departamento comercial de un periódico o de una radio y te dicen, como es normal, que media página para dar a conocer lo que haces, son mil o dos mil euros. Me dedico a eso y sé lo que cuesta, ¿vale?

Y entonces es cuando empiezas a pensar que la publicidad que se da gratuitamente a ciertos grupos es lo que los mantiene en pie, porque si cualquiera de nosotros tuviésemos acceso a esa misma publicidad, nos haríamos ricos o poderosos con cualquier cosa. Hasta fabricando alpargatas.

Por eso, por mi parte, prefiero no hacer cábalas sobre el funcionamiento lógico de una gente que ha demostrado sobradamente no tener lógica alguna. Están donde han estado siempre: donde les ha salido de las narices y cuando han querido, teniendo a todo el mundo pendiente. Están, como de costumbre, en la posición que graciosamente les cedemos: la de protagonistas de un país que tiene otros muchos problemas graves y que no es capaz de afrontarlos porque se pasa la vida preocupado de ese vecino que no paga la comunidad y en el garaje del sótano pincha una rueda de alguien de vez en cuando.

Ahora estamos que sio declaran la treguia definitiva, que si la total, que si la completa, que si la eterna, y vuelven a fijarnos la agenda. Por mi parte creo que sería bueno que dejásemos de hacer regalos multimillonarios, en espacio y publicidad, a los que viven de matarnos,

Porque es el colmo, joder