Este país es la leche: se pasan años hablándonos a todos de eficiencia energética y de la importancia de poner aislamientos, dobles acristalamientos y toda clase de artefactos carísimos para ahorrar energía en los edificios públicos y privados y ahora resulta que el negocio del año son las estufas para calentar la calle.

¿Para eso tanta historia con el nuevo código técnico de edificaciones? , Para eso tanta batalla con que todo el mundo, en una obra, se gastara miles y miles de euros en cerramientos, en placas termosolares en el techo para calentar el agua?, ¿Para eso las subvcenciones y las inversiones para que en los edificios públicos y privados se ahorrase algo de calefacción o aire acondicionado?

Además de hipócritas e ineficientes, además de derrochadores, somos idiotas. Miles y miles de bares están instalando ya estufas en la calle que calientan unos instantes un trocito de terraza y disipan inmediatamente ese calor a la atmósfera. ¿Y eso no es tirar la energía?

¿Sólo es tirar la energía el que nosotros dejemos puestos los electrodomésticos en stand-by? ¿El enemigo es el pilotito rojo de mi DVD pero no las tres estufas del bar que tiran todo el calor a la calle? Lo que pasa es que el tema de los bares empieza a ser un laberinto del que no hay modo de salir. Se trata de uno de los sectores con más raigambre en España , un sector popular, que creo empleo y crea sociedad, y cada vez que a alguien se le ocurre una normativa nueva, arregla un problema y causa ocho.

A mí me pueden decir que si las ventanas de mi despacho son antiguas soy un derrochador, un enemigo del medio ambiente y un cabrón insolidarios, peor el bar que pone la estufa en la calle, quemando en una tarde lo que yo no quemo en un mes, ese no, Ese simplemente está generando bienestar, ¿o qué está  pasando aquí?

Lo que veo, una vez más, es que estamos ante el doble rasero de la norma que no pretende ahorrar, sino ejercer control social: yo tengo que ahorrar porque se pretende que yo me acostumbre a obedecer. Ellos no, porque lo suyo, de momento, va por otro lado, va por otra obediencia distinta.

Pues por mi parte, lo tengo claro: o ahorramos energía todos, o tiramos la estufa al río.