En extinción

Tanto como se habla del agotamiento del modelo de negocio de los libros, los discos, el cine y otras muchas actividades, y muy pocos se han parado a pensar que el verdadero problema reside en que se está demostrando como agotado el modelo de trabajo por cuenta ajena.

La rebaja salarial continua y el empeoramiento progresivo e imparable de las condiciones laborales de los asalariados no son más que una muestra, un síntoma de este fenómeno. El trabajo por cuenta ajena sólo es ya interesante para el empleador cuando deja de serlo para el empleado. O sea, lo mismo que los discos: que son interesantes para las discográficas en unos precios y condiciones que no lo son para los consumidores.

El trabajo por cuenta ajena, según la doctrina marxistas, es una apropiación de las plusvalías por parte del capital, y según la teoría capitalista, un contrato mediante el cual el empresario asume el riesgo y se queda a cambio con los beneficios. Por uyna parte, los trabajadores están menos dispuestos a ceder una parte sustancial de lo que producen y, por otra, la aversión al riesgo, en un mundo difícil de prever por su complejidad, retrae a los empleadores a asumir el riesgo a cambio de los beneficios. Ni a los unos ni a los otros les interesa ya este contrato.

El modelo que sustituirá al trabajo por cuenta ajena está aún por ver, y puede ir desde la cooperativa a la medievalización gremial de la sociedad, pasando por todos los puntos intermedios. Pero lo que cada vez veo más claro es que el desempleo estructural que padecemos no se va a paliar nunca, ni siquiera con medias tintas y paños calientes como el subempleo.

A partir de ahora, a quien no le guste el riesgo lo tiene chungo…