Vaca a la moda... según aprendió en Twitter...

Vaca a la moda... según aprendió en Twitter...

Los que nos dedicamos a la investigación de mercados tratamos de buscar patrones de opinión que nos ayuden a comprender los deseos y motivaciones de la sociedad en la que vivimos. El objetivo final puede ser venderles algo, saber si aceptarán algo o incluso, a veces, tratar de mejorar un producto preexistente para hacerlo más competitivo.

 Para ello, el conocimiento de redes sociales como Facebook o Tweeter, o agregadores de noticias del estilo de Digg o Menéame puesde ser muy útil, pero también resultar desastroso, si no nos damos cuenta d ela clase de gente con la que nos estamos encontrando.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que aunque esas comunidades puedan ser multitudinarias, mil personas no son una muestra fiable para uin estudio serio. Pero como es barato, y está a mano, lo tenemos que aceptar, o solemos aceptarlo. Por relación coste beneficio.

En segundo lugar, hay que pensar que la gente que nos vamos a encontrar en esos ciberespacios es gente que sabe manejar un ordenador, que se puede permitir tener uno y que conoce la teconología lo bastante para desenvolverse en ese ambiente. Por tanto, el propio medio segmenta el mercado. O dicho de otro modo: si nos dedicamos a vender boinas, lo que se diga en Facebook es completamente irrelevante, porque el consumidor potencial de boinas no suele estar en Facebook.

Por último, hay un sesgo terriblemente importante que hay que tener en cuenta en todo momento, o incluso inscribirlo a fuego en nuestra cabeza o nuestra mesa de despacho: la gente que podemos encontrar en Facebook o Menéame tiene más tiempio que la media, y la disponibilidad de tiempo es un rasgo esencia tanto a nivel político, económico, social y de consumo.

¿Qué clase de gente dedica varias horas al día a añadir, puntuar y comentar noticias en un sitio como Digg o menéame? En general, gente desocupada, jubilados, parados, o personas a las que por algún motivo les sobra el tiempo.

¿Qué clase de personas pueden pasarse horas hablando del tiempo, o de sus aficiones entre sí en Facebook? Las mismas que en otros tiempos se pasaban cinco horas en una cafetería dando vueltas a un descafeinado.

¿Es ese el público que buscas?, ¿Será su opinión representativa de la sociedad a la que te quieres dirigir?

Piénsalo bien. La gente que trabaja y tiene media hora al día para relajarse suele pensar de otra manera. Y comprar de otra manera. Y votar de otra manera.

Es fundamental tenerlo en cuenta.