Lo malo es cuando hace justicia pero no da el peso...

Es tremendo: cuanto más dice odiar alguna gente la religión, más religiosos se vuelven sus posturas, vendiéndote ética cuando se habla de dinero.

Y tienen razón la mayoría de las veces, pero yo ese tipo de razonamientos esperaba escucharlos en boca de un cura, o sea de un tipo que cree en el Espíritu Santo y esas cosa,  no de personas adscritas al mterialismo dialéctico, como lo escucho últimamente.

Por ejemplo:

Decimos que hay que incrementar los ingreso y rebajar los gastos para salir de esta crisis. Decimos que hay que recortar veinticinco mil millones de euros. Hasta ahí, parece que todos estamos de acuerdo. Y t vienen, acto seguido, diciendo que hay que recortar los sueldos de los políticos, quitar los coches oficiales y quitar las pensiones vitalicias a los ministro y otros jerifaltes.

Y sí. De acuerdo al cien por cien. Sin duda. Y de acuerdo en que eso es lo primero de todo. Pero con eso hemos ahorrado trescientos millones (siendo optimistas, que los contables dicen que es menos) ¿De dónde salen los veinticuatro mil setecientos millones restantes?

Pues ahí se jodió la conversación. No basta con decirles que estamos de acuerdo, que eso es una puta vergüenza y que hay que arreglarlo. Como intentes preguntar de dçónde sale el resto, te dicen que no tienes interés en quitar los privilegios de cuatro chorizos.

¿Cómo se le llama a eso? Populismo, cerrazón y mal fe.

Populismo proque se apela a la envuiadia y los peores sentimientos del electorado para decir que haciendo justicia se arreglaría el problema, cuando lo cierto es que hay que hacer justicia, en pimer lugar, y luego hacer además grandes recortes.

Populismo porque se trata de no mencionar partida alguna que pueda molestar a un posible elector, limitándose a mencionar lo que todo el mundo sabe y aprueba para que no haya motivos de división o discusión. Los que manejan este discurso saben que si hablan de verdaderos recortes habrá perjudicados y eso quita votos.

Cerrazón porque la contabilidad es lo que tiene: si ahorramos trescientos haciendo justicia nos siguen faltando veinticuatro mil setecientos, y nos siguen faltando hasta que aparezcan, independientemente de esa nueva religión que cree que el Llanero Solitario, además de castigar a los malos imprime pasta.

Mala fe porque nos toma a todos por gilipollas, trasladando el debate de la economía al campo de la ética y evitando las preguntas que conduzcan a cualquier tipo de solución para sustituirlas por catecismos laicos.

Hasta un comunista, con su discurso de requisas y expropiaciones (para repartirlo luego entre sus jerifaltes, como es habitual y conocido) me parece más cabal que todos esos tontos del bote que hablan de echar funcionarios, reducir sueldos y quitar coches oficiales como si eso fuese a sumar una parte sustancial de nuestro agujero contble.

Por eso, cuando les hablas de contabilidad te acaban insultando. Porque la contabilidad es codsa de fascistas, parece.

A cascarla, hombre.