Nos vigilan.No os voy a descubrir yo aquí que son las administraciones púiblicas las primeras que se ríen a mandíbula batiente de la Ley de Protección de Datos. Eso lo sabemos todos. Aprovechando que a ellos les resbalan las multimillonarias sanciones que se pueden imponer por esta clase de conductas, siguen publicando nombres y DNI en páginas tan variopintas como las de turismo, oposiciones y demás.

Todo el mundo sabe que si por alguna razón se necesitan mil o diez mil nombres con sus números de carné de identidad correspondientes, no hay nada más fácil que ir a un boletín oficial cualquiera y buscar en la sección de morosos, ya sea por multas, por depuradora de aguas, por fincas rústicas o por cualquier motivo, y allí aparecen millares de datos.  Y si eso parece demasiado trabajoso, es más fácil aún ir a la sección de empleo público de alguna administración y buscar la lista de opositores, de admitidos o similares. No quiero dar ideas en lo referente a para qué se emplean esos datos, pero me consta que algunas campañas de recogidas de firmas para distintos motivos se realizan así. Eso, hablando únicamente de lo menos grave, pero ya digo que no quiero dar ideas.

La última en ese sentido, es la Ley de Partidos Políticos, pues todos los partidos políticos tienen derecho a que se le faciliten los datos del censo de votantes, así que si que quieren tener los datos de todos los madrileños, por ejemplo, se puede ir por lo legal y tratar de conseguirlos con mucho coste y esfuerzo de fuentes públicas, o se puede tramitar el papeleo de crear un partido político y… ¡voilà! ¡te los dan todos juntos, cocinados y de un golpe!

Cada vez estoy más convencido de que algunas leyes se hacen para poder castigar de manera arbitraria. La protección del ciudadano es un prretexto, una milonga impensable.