Y me preguntó uno de mis hijos: ¿quién inventó la coma?

Yo, por supuesto, no tenía ni puñeterea idea, y no sólo eso, sino que ni dándole caña a Google al máximo no conseguí dare con una respuesta buena. Como me había picado la curiosidad,  tuve que tirar por esta vez del viejo método y buscar en la ESPASA, ese mamotreto impensable que pesa media tonelada y ocupa varios armarios en el despacho de mi gestor. Y escribo este artículo para que el siguiente desgraciado tenga una respuesta que dar y no se quede con la misma cara de bobo que yo.

Parece ser, y agarraos fuerte, que el punto, la coma, y otros signos ortográficos los inventó Aristófanes de Bizancio, que tiene el mérito, no menor, de haber inventado también los espacios, pues hasta ese momento se escribían todas las letras seguidas y se dejaba al lector el trabajo de separar cada palabra.

Su oficio habitual era el de bibliotecario en la biblioteca de Alejandría, pero no me voy a enrollar contándoos su vida porque la podéis encontrar tranquilamente en este enlace de la Wikipedia. La Espasa dice tambnién que compuso el primer y rudimentario diccionario de sinónimos.

Como os podréis dar cuenta, en el enlace no se menciona para nada su invento, al que debemos más que a la mayoría de grandes cosas que sí conocemos, así que al final tendré que darle la razón a un amigo, escritor freelance, que dice que para decir lo que dice cualquiera está internet, y para decir lo que sólo tú dirías está la Espasa.

Cuando sea rico y tenga una casa de doscientos metros cuadrados, me compro una.