INEMAhora, por fin, lo dicen también empresarios y sindicatos, pero hace tiempo que los pequeños currantes, los que unas veces estamos por nuestra cuenta y otras nos atrevemos a contratar a dos o tres personas, sabemos que el INEM no funciona, que es una puta mierda, y un sumidero donde se van los esfuerzos de los trabajadores, las esperanzas de los pequeños empresarios y las ganas de trabajar de los pcoos funcionarios que aún no se lo toman a chirigota.

El INEM sirve en realidad para hacer papeleo y crea fraude. Sirve para decirle al trabajador que vas a contratar, a ese y no a otro, que vaya y se dé de alta unos días en el paro para cobrar esta subvención, aquella bonificación, o este descuento en la seguridad social. El INEM sirve para que , entre todos, paguemos porque se contrate al que se iba a contratar de todos modos. Para que, a escote, paguemos porque se saque del paro al que ya está trabajando, pero en negro. Para que, en común, se ayude al empresario o a la administración local para que dé trabajo al mismo al que ya le estaba dando trabajo.

Y lo malo es que sirve para algo más: para que no se dé trabajo a nadie por miedo a que, por orden de lista te manden al que no quieres. Para que se pueda dar de alta la mujer del albañil como parada en la construcción y te la comas a ella, con patatas, si quieres hacer una acera en tu pueblo, para que se dé de alta como parada en la minería la hija del minero, y acabe pidiendo una ayuda. El INEM es lo que desanima a las pequeñas poblaciones a hacer pequeños trabajos, desanima al pequeño emprresario a buscar empleados para una temporada. Desanima a todo Dios, porque no hay más que chanchullos de gente que se appunta para ganar antigüedad pero no quiere trabajar ni de coñla y llega a amenazarte si lo llamas. Me ha pasado y lo sé.

El INEM es un puñetero tragadero para mil triquñuelas que pagamos entre todos. Ló único que no da es trabajo. Una mierda, vaya.