El fracking, pero sin mostrar que también sale piedra y arena.

Vivimos en un mundo demasiado complejo para tomárselo de un golpe, o acaso con un vaso de agua, como las viejas aspirinas de toda la vida que se han ido convirtiendo en ibuprofenos y paracetamoles. Nada es ya lo que parece a primera vista, y las buenas noticias, en tiempos de cuervos y lobos como los que vivimos, hay que mirarlas con lupa.

Una de esas buenas noticias, pregonada a bombo y platillo por los medios dl mundo entero, es que las nuevas técnicas de extracción de petróleo de roca hará que Estados Unidos supere pronto la producción petrolífera de Arabia Saudita, alejando el fantasma de la temida crisis energética.

Se trata del “fracking”, una nueva tecnología para desmenuzar las rocas y extraer de ellas las capas de hidrocarburos y gas que quedaron atrapadas en ellas durante su formación. Sobre las consecuencias medioambientales de meter agua a presión (con más de seiscientos aditivos) en el fondo de la tierra, hablaremos en otro momento, porque cada día será un tema más popular. Hoy, creo yo, basta con preguntarse de qué va en realidad esa maravillosa noticia de que el “fracking” alejará la crisis energética.

¿Es mentira que los americanos producirán en breve más que los sauditas? Seguramente no. Es verdad. ¿Y es una buena noticia? Para nada. Nos venden una moto capaz de batir todas las plusmarcas conocidas en MotoGP.

Los Estados Unidos sobrepasarán a Arabia Saudita como primer productor mundial no porque aumenten significativamente su producción, sino porque se prevé que los saudíes la reduzcan a medida que se vayan agotando sus pozos. Esa es la buena noticia de la puñeta: que habrá menos que repartir para una demanda aún creciente.

Por supuesto, muchos niegan esta idea, opero la prueba está una vez más oculta en lo que sí nos cuentan. Se trata del método, ese fracking consistente en hacer enormes pozos y partir la roca con agua yt porquerías químicas a presión. Así que pensemos: no se trata ya de hacer un pozo, meter una tubería y extraer petróleo para luego refinarlo y convertirlo en combustibles. Ahora, de lo que se trata es de perforar un pozo, meter agua y química a presión, obtener por aspiración un barrucho infecto, separar la tierra, separar la arena, aislar al fin el petróleo que allí había y llevarlo a refinar para obtener combustibles.

No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que se necesita mucho más esfuerzo, más energía y mayores costes para obtener lo mismo que antes. Y si eso es rentable, es que el petróleo, el bueno, el fácil, el de toda la vida, está empezando a acabarse de veras.

Si no, todo ese lío no sería rentable y nadie lo haría.

Por eso, como no se cansan de repetir en este otro blog, esta crisis no se va a acabar NUNCA.

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