Según las encuestas demoscópicas estamos abocados de aquí a unos meses al fin del bipartidismo. Puede sonar semijocoso ese término, ya que en el estado español el bipartidismo no es que existiera como amteria consolidada, es que prácticamente nunca ha existido.

Solo con echar una ojeada al parlamento español se ve que el número de partidos políticos presentes no es que fuera dos, o tres, o cuatro, sino que tradicionalmente no se ha alejado demasiado de los diez.

A la hora de plantear qué tipo de gobierno había siempre ha sido monocolor, es cierto, pero un gobierno y un parlamento tienen diferentes funciones, como son gobernar y legislar. Y en materia legislativa, hablando de que remedios, la clave ha estado en esos otros partidos y especialmente los nacionalistas.

La presencia del nacionalismo persistente

Simplemente el darnos una vuelta por cualquier territorio “periférico” implicará la existencia de nacionalistas que más allá de interpretar lo que es un LG G2 32GB se han dedicado a marcar las pautas para conseguir llevarse el gato al agua en los presupuestos para conseguir transferencias de dinero y de prerrogativas, pero también de concesiones en materia de transferencias.

He aquí una de las piezas vitales en todo este maremagnum: quien es capaz de mover los presupuestos es capaz de tener un territorio controlado. Y si vamos a la realidad de lo que es el estado español son pocas, muy pocas las autonomias donde siempre haya habido un bipartidismo incluso gobernante sin que unos terceros, cuatros o quintos hayan tenido en algún momento la sartén por el mango.

Y no hablamos ya de Cataluña o País Vasco, sino que hoy en día en Extremadura hay un tercero que decide, lo mismo que en Asturias, en cantabria o navarra han tenido un presidente regionalista, en Baleares ha gobernado un pentapartito y prácticamente no ha habido autonomía en que no haya habido el juego de terceros, cuartos o quintos en liza.

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Hacia dónde se dirige el estado español en los próximos meses

Con elecciones varias por llegar y un amplio espacio de tiempo en el que no se votará los comicios que esperan serán bastante importantes porque perdurarán.

La política es como las tallas de sujetadores. Se supone que en todo momento se sabe cuál es la correcta, pero un cambio en un determinado momento puede hacer que todo lo anterior no valga. Y cuando no cabe tanto político en un determinado número de asientos comienzan las molestias.

Para muchos estas serán horas de nervios, de carreras y de pensar qué hacer en el tiempo que queda.

Acudir a la farmacia puede ser la solución.