Es alucinante.

Me ha llegado una carta en la que se me pide que deje de insertar anuncios de esta agencia en la revista universitaria porque se trata “de una publicación cuyo contenido, además de soez y vejatorio, puede calificarse de machista, sexista y xenófobo” Miro de arriba abajo la revista, y el caso es que es una revista joven, para gente joven y que a veces son un poco bestias, pero nada fuera de lo común.

De todas formas, creo que eso es lo de menos: ¿cómo coño se atreve una institución a pedir a empresas privadas que gasten aquí o allí su dinero?, ¿cómo se atreve el Ayuntamiento de León a lanzar una campaña de recogida de firmas para pedir el cierre de un medio de comunicación, el que sea, proque no le gusta?

Si los de la revista universitaria la han cagado, pues que los denuncien, y si hay delito, pues que los condenen. Se supone que vivimos en un Estado de Derecho donde estas persecuciones no deberían producirse, y mucho menos procediendo de intituciones públicas. Si además se envían cartas con membrete y se franquean con el dinero de todos, me parece el colmo.

¿Qué clase de ayuntamniento fascista tienen en León? Ni estoy empadronado allí ni tengo negocios en esa ciudad, pero la vcerdad es que me ha dejado tan asustado, tan indignado a la vez, que si en algún momento había pensado abrir sucursal en la capital se me han quitado las ganas.

Ya había oído la historia del Tanatorio municipal, que roba clientes a la competencia, y me parecía extravagante, pero esto de querer cerrar con firmas la revista universitaria porque les parece soez, supera cualquier expectativa. En vez de lanzar una campaña contra el prono en internet, contra las cadenas de televisión cárnica o contra los medios sensacionalistas, van a por los cuatro anuncios y cuatro duros de los chavales de la Universidad.

No se puede ser más miserable y no se puede caer más bajo.

 ¿Qué será lo próximo? ¿Cerrar las churrerías que no sirvan el aguardiente del cuñado?