pipazoLo primero que quiero decir es que estoy a favor de que se despenalice el aborto. Las razones para ellos son muchas y van desde las personales, a las políticas, las éticas y las sociales. Creo en los derechos de la mujer y creo que estamos en una sociedaed en la que se pueden planetear estas cosas fuera del ámbito de lo religioso o de una moral basada en la imposición.

El problema que yo veo, y que puede llegar a convertirse en grave, es que para defender el derecho a abortar se están utilizando caminios torcidos y equivocados que pueden conducir, y de hecho conducen, a dar todo tipo de armas y argumentos a los que están en contra. Me refiero, por supuesto, a tonterías como decir que el feto no es un ser humano, o que el plazo, el que legalmente se establezca, determina la existencia de una vida o su ausencia.

A esta salturas, casi todos sabemos lo que es el ADN y casi todos sabemos que al unirse el óvulo con el espermatozoide se recombina un nuevo ADN, que no es el del padre ni el de la madre, y que es por tanto único y propio. Decir que eso no es un ser vivo o que no es un ser humano es hacer el pino con la lógica y una manera, burda y torcida, de evitar el verdadero debate.

El verdadero debate tiene que venir de si una sociedad determina lo que sea con razones intelectuales, por encima de las razoones biológicas. El debate real tiene que centrarse en si tomamos decisiones responsables sabiendo perfectam,mente lo que hay, y no en engamarños a nosotros mismos para adaptar la realidad a nuestras decisiones.

Aborto sí, pero por los derechos de la madre, por la libertad, por higiene social o por decsión política, pero no amparándonos en mentiras biológicas que merman la credibilidad de una postura perfecta y cabalmente sostenible.

Lo contrario es tener que retorcer el intelecto para que la tabla de multiplicar se adapte a nuestras necesidades contables. Y eso nos deja en una posición que ni debemos ni podemos permitirnos.

Digo yo, vaya.

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