Cuando era chaval me dio una temporada por los trucos de magia, prestidgitación y esas cosas. Supongo que era para ligar, pero algo quedó, como queda de todo lo que se hace: la idea de que hacer algo transparente es convertirlo en invisible, y esa vieja idea me produce ahora cierto mosqueo con el tema de Wikileaks, las filtraciones, y ciertas cosas que se oyen y se leen por ahí.

En principio, me parece siempre buena idea que los ciudadanos conozcamos los manejos que se traen nuestros gobiernos, pero luego, pensándolo tranquilamente, me queda la duda de si eso no será un retroceso. Sería una avance si la transparencia impidiera que se hicieran las cosas, pero me temo que de lo que se trata es de que se sigan haciendo pero a la luz del día. Esto, al final, y permitidme la grosería, va a ser como cagar con la puerta del baño abierta. Transparencia en estado puro, ¿no?

La diplomacia se inventó por el convencimiento de que hay cosas que funcionan mejor si no se hablan a voces. Sabemos todos que en el juego de la política, de la economía y hasta del amor, no todo debe decirse a las claras, pues hay intereses contrapuestos, posiciones enfrentadas y deseos irreconciliables. Gritarlo todo, o que todo se sepa, no va  servir para que cualquiera pueda conseguir un contrato, o la novia que quiere: servirá solamente para hacer pública la ofensa, conocido el menosprecio, y más difíciles y tensas las relaciones humanas.

Donde no hay secreto sobra la diplomacia, y donde sobra la diplomacia son las armas las que se convierten en primer y último recurso. Cuando no vale la pena hablar, o hay que hablar a voces, para que todo el mundo lo escuche, es mejor actuar el primero y actuar con contundencia. Por eso me deja un cioerto poso amargo toda esta historia de las filtraciones: porque me hace penar que es un paso, uno más, para actuar claramente y sin tapujos, sin necesidad de buscar pretextos, sin negociación alguna.

Sinceridad y transparencia: como la del que eructa en público, se rasca el culo o arrincona contra una esquina al débil o a la guapa.

Creo que la civilización no era eso.

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