Aunque el título pueda parecer que indica lo contrario, no voy a hablar de política, sino de liderazgo, que es una cualidad que puede tener que ver con la política, como en este caso, o con cualquier otro desempeño.

 Mariano Rajoy, líder del PP, se encuentra atascado en un aeropuerto canario por el absentismo laboral masivo de los controladores aéreos. Os recuerdo que nos e trata de una huelga, porque una huelga supone preaviso, convocatoria y una serie de condiciones legales más.

 Mariano ve a todo el mundo encabronado, él mismo debe de estar encabronado, y en lugar de seguir la corriente de opinión para apuntarse un tanto, hace unas declaraciones propias de un pusilánime, dubitativas, tibias y vacías, como si quisiera darnos a entender que su asesor no le coge el teléfono o que no dirá nada sin la presencia de su abogado.

 La imagen que da es evidente: ¿es este el tipo que nos arreglaría el problema si estuviese en el Gobierno? Yo, desde luego, a un individuo así no le prestaría ni la bici. Porque, ¿qué pasa si pincha a diez kilómetros de casa?, ¿tengo que ir a buscarlo?, ¿abandona al bici y hace dedo?, ¿vuelve a pie, o se ahorca en el primer árbol que encuentra porque es incapaz de enfrentarse al imprevisto?

 No hablo de su capacidad gestora ni de su posible talento para rodearse de un equipo capaz y eficaz, porque la desconozco, pero Rajoy ha dejado hoy algo muy claro: que se busca las ocasiones para cagarla (véase el 11M) y que desaprovecha cualquier ocasión para marcarse un punto con la ciudadanía, enquistado en una especie de mantra de que todo es culpa del Gobierno, todo está mal hecho, y yo lo haría mejor (pero sin aludir siquiera de lejos a qué carajo haría él).

 En una ocasión como esta, con los españoles quemados por la crisis y el paro, con los españoles mordiendo el cuchillo entre los dientes, el líder de la oposición tiene que mostrarse más radical y feroz que el Gobierno, sobre todo cuando el colectivo que ha montado el desaguisado cobra cientos de miles de Euros al año.

  ¿No sabe lo que le gusta al español que se aplaste al que gana un pastón y se comporta como un chulo?, ¿no sabe lo que nos gusta a los españoles que se dé una patada en el culo al señorito?

 En resumen: ¿pretende gobernarnos y no nos conoce?

 Que le den, hombre, que le den…