El cinismo que manejamos por estas tierras es ya para echarse a reír, a llorar, o directamente al monte: El viceprimer ministro chino viene a España, anuncia que nos seguirá comprando deuda pública, y su país deja de ser una dictadura, no  se le pregunta más por los derechos humanos,  no se le pregunta nada en absoluto por las condiciones laborales de sus trabajadores y no se le pregunta tampoco por el cumplimiento de los estándares de calidad de sus productos.

¿Cuánto exportarían en realidad si no nos tomasen el pelo con un tipo de cambio de su moneda quesale publicado en su boletín oficial? ¿Cuánto exportarían en realidad, o cuántas empresas se irían allí si exigiésemos que todos los productos cumpliesen los mismos mínimos de calidad y seguridad?, ¿Cuánto exportarían si trabajásemos todos con unas condiciones, si no iguales, al menos equiparables?

Lo tragamos todo. A nuestra costa. En nuestro perjuicio. Con los ojos cerrados y sin necesidad siquiera de una pinza en la nariz, porque el nuevo olfato de nuestro gobierno sólo conoce ya los distintos olores del dinero.

¿Y nos va a regalar dinero? NO. Solamente nos lo va a prestar, y a un interés muy alto. Nos lo va a prestar porquesomos chollo, o doble chollo, teniendo en cuenta que además de devolverles el dinero y un suculento interés tendremos que abrir el esfínter (hoy llamado mercado) a sus productos fabricados en condiciones deplorables y sin cumplir las condiciones que aquí exigimos como mínimas.

Hemos aceptado, de rondón, que hay jugadores de fútbol que pueden tocar la pelota con la mano, y no sólo tocarla, sino agarrarla, abrazarla, llevársela a casa y venir por la noche, con el estadio vacío, a meter goles en nuestra portería. Hemos aceptado eso y aceptaremos lo que nos echen con tal de poder seguir gastando lo que no tenemos. Porque os recuerdo que lo que nos compran es deuda, no productos fabricados por nuestra gente.

La verdad es que somos baratos. Tanto, que empiezo a pensar que no valemos ni para gestionar el prostíbulo en que nos estamos convirtiendo.