Siguiendo con mi intención de ver qué paso en realidad en la Segunda Guerra Mundial y qué consecuencias reales tuvo para la construcción del mundo que conocemos, regresé a la guerra en el mar,  un factor que siempre me ha parecido clave para explicar la aniquilación del Imperio Británico y la posterior formación de la Unión Europea.

Puede pareceros que desbarro un poco y quizás sea así, pero de haberse mantenido la hegemonía británica en el Viejo Continente hubiese sido muy difícil, o casi imposible, que se hubiera permitido la Unión política y comercial de Europa, tan desagradable para los intereses ingleses, que tenían su propia organización económica basada en el comercio una veces, y otras en la explotación de sus colonias.

Para los ingleses, el procedimiento estaba claro: utilizar a las colonias como proveedores y a los europeos como clientes, embolsándose directamente el margen. El problema fue que, aunque ganaron la guerra, los submarinos alemanes hicieron tanto daño que el mecanismo colapsó sin remedio. Hasta el día de hoy.

Muchos dirigentes alemanes, Hitler incluido, creían que Alemania debía construir una poderosa marina de superficie para dominar los mares, pero tras los fracasos de la armada alemana y sus sonadas derrotas en casos como Narvik, el Bismarck o el Graff Spee, se acabó imponiendo la tesis de que lo mejor era construir submarinos. Churchill, seguramente con razón, dijo una vez que “los alemanes son tan malos marineros que sólo saben construir submarinos”.

Al final el esfuerzo no sirvió de mucho, pero los resultados contrastados, dejando al margen los hundimientos dudosos, son realmente terroríficos. Os los ofrezco, procedentes del libro de Cajus Bekker Kampf und Untergang der Kriegsmarine. Existe también un mapa con un punto rojo por cada barco hundido, pero no he sido capaz de encontrarlo para ponerlo aquí.

Durante los seis años que duró la guerra, los submarinos alemanes hundieron 2779 buques mercantes y cargueros de distintas nacionalidades, muy especialmente británicos o del imperio británico. Estos fueron los confirmados, aunque hay varios centenares más sin confirmar y que fueron reportados como hundidos en tormentas o accidentes para no alentar la propaganda alemana.

Entre 1939 y 1945, asimismo, fueron hundidos los siguientes buques de guerra:

 2 acorazados de línea,

3 portaaviones de escuadra 

3 portaaviones de escolta 

 6 cruceros

34 destructores

18 destructores de escolta

2 fragatas

26 corbetas

13 corbetas de escolta

10 dragaminas de altura

9 submarinos

3 cazasubmarinos costeros

3 lanchas rápidas y de desembarco

13 unidades de desembarco

2 buques almacén.

Resultaron además gravemente dañados o averiados otros 45 buques de diversas categorías.

Así las cosas, ¿cómo podría sobrevivir a este desastre un imperio marítimo como el británico?

Ya lo veis: en el fondo del mar no sólo están las llaves de la canción sino que también, parece, el nacimiento del Euro.

Las vueltas que da la vida, ¿verdad?