El poder de la marca...

El problema de la crisis financiera que padecemos se resolvió toda la vida devaluando la moneda, de manera que fuésemos más competitivos en nuestras exportaciones y dolieran más las importaciones. Así se desincentivaría la plaga de llevarse fábricas fuera, se aumentaría el trabajo aquí y se dejaría con el trasero al aire a quienes se enriquecen a fuerza de producir en países donde los derechos sociales sólo aparecen en los libros de fantasía.

Exportar más, en teoría, nos interesa a todos, porque es ley, ley inapelable, que cuando bajas tu precio aumentas las ventas. A no ser que vendas porquerías o productos totalmente inelásticos, claro, que no es el caso nunca en un país al completo. Lo que también cae de cajón es que el objetivo, al final, no es exportar más en número de objetos, sino en dinero que se obtiene por ellos. Alemania maximiza sus negocios vendiendo un poco menos a un precio mejor, mientras que los demás tenemos que vender más para poder revitalizar nuestra economía. ¿Pero cómo, si los que controlan la moneda la mantienen artificialmente un tercio por encima del dólar, nada menos?

Y ahí es donde comienza nuestro problema, porque Europa contiene una tremenda anomalía llamada Alemania. Resulta que la marca Alemania y el sello “Made in Germany” son tan fuertes, que cuando disminuye el precio aumenta  las exportaciones, pero resulta que cuando aumenta el precio, no se reducen. O dicho de otro modo: su imagen de firmeza y calidad es tan fuerte que no compiten por precio, con lo que al abaratar sus productos simplemente están ingresando menos, ya que al precios superiores VENDEN IGUAL.

¿Y quién sería el idiota que vendería lo suyo pro menos pudiendo venderlo pro más? Esa es la raíz del problema que padecemos: los alemanes no quieren devaluar el Euro, y lo mantienen artificialmente alto, porque ellos venden igual cuando venden caro que cuando venden barato, mientras que los demás tenemos que pagar las consecuencias de un Euro artificialmente alto que perjudica nuestro turismo y nuestras exportaciones, favoreciendo las importaciones, lo que destruye trabajo.

El caso es similar al de Apple, que vende más caro porque sí, porque sus clientes lo pagan y porque su marca lo vale.

En un mundo de marcas, no hacen falta más razones.

Así las cosas, hay que ponerse serios y reconocer que no fue una idea que “carrocerías Gómez”· se fusonara con  Audi manteniendo cada cual su marca… Sobre todo si Auddi te usa de ejemplo comparativo y te marca las tarifas…

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