Campo petrolífero

El otro día hablaba de que el barril de petróleo es una medida que en realidad no mide gran cosa, porque la cantidad de energía que contiene es variable (y decreciente)

A raíz de aquello, me enviaron un email hablándome del petróleo abiótico, una teoría que afirma que el petróleo no tiene pro qué tener origen biológico, lo que pondría su agotamiento en una cota mucho más lejana. Esta tesis, ni demostrada ni refutada completamente, viene a decir que el petróleo puede tener origen inorgánico, o distinto a la descomposición de la vida, lo que haría que se siguiera formando a nivel geológico a un ritmo bastante más rápido al que se formaría si dependiese de procesos biológicos.

En lugar de colocaros todo el rollo, os pongo los enlaces que me enviaron a mí y el que quiera que les eche un ojo:

Wikipedia.

Proyecto Matriz.

Después de leerme el asunto, la cuestión para mí es de otro tipo. No se trata ya de si el petróleo puede tener origen abiótico o no, sino de que no me creo que eso influya realmente, a efectos prácticos, en la crisis energética que padecemos y en la que vamos a seguir sufriendo. Para los científicos puede ser muy importante determinar cual es el origen del petróleo, pero para nosotros lo que importa, me temo, es dónde está, qué coste puede tener sacarlo, y qué cantidad de energía vamos a obtener por cada unidad de energía que invirtamos en sacarlo, transportarlo, refinarlo y distribuirlo.

En estos momentos estamos en una ratio de aproximadamente 20 a 1. Por cada unidad de energía invertida en el petróleo obtenemos 20. Si el petróleo hay que buscarlo a profundidades mucho mayores, o con necesidades tecnológicas de precios privativos, entonces puede ser más rentable cualquier otra fuente de energía, incluida la electrólisis del agua a partir de molinos de viento, una técnica que ya conocemos pero que hoy por hoy resulta cara, ineficiente y peligrosa.

Por tanto, este tipo de discusiones, me parece a mí, no sólo no aclaran nada, sino que son un intento de ofuscar con complejidades innecesarias el hecho de que el modelo energético en el que vivimos está abocado a la escasez y la falta de horizonte. Y no porque el petróleo se acabe mañana, ni dentro de veinte años, sino simplemente porque su consumo es creciente y su producción no puede serlo.

¿Una prueba? Que ahora están estancadas o en recesión las principales economías del planeta y el consumo no desciende (por los países emergente). ¿Qué sucederá cuando Occidente escape de la crisis?

Barril, de mala calidad, a 175 dólares. Y nueva recesión.

Mala cosa.